Senda y ¿un cactus?

Señor, hazme conocer tus caminos; muéstrame tus sendas. Salmo 25:4

Empezamos este martes con una tarea: mirar hacia atrás. Jeremías 6:16 nos dice:

“Así dice el Señor: Deténganse en los caminos y miren; pregunten por los senderos antiguos. Pregunten por el buen camino, y no se aparten de él. Así hallarán el descanso anhelado.”

Dejemos por unos minutos nuestros quehaceres y recordemos donde nos encontrábamos antes. ¿Un pasado malo o bueno? ¿nuestras acciones nos traen vergüenza o alegría? A pesar de cómo vemos ese pasado, podemos mirar hacia nuestro costado y ver siempre las huellas que nuestro Padre Celestial va dejando. ¡Nunca estuvimos solos!

Creo que en cada situación el Señor nos fue de guía. Si metimos la pata, PECAMOS, siempre está dispuesto a escuchar nuestro arrepentimiento genuino y darnos su perdón. Si tuvimos acciones agradables a Dios, bien por ello porque da Gloria a su nombre. En nuestro pasado encontramos ambas cosas, talvez más de uno que del otro. Pero en ambos casos debemos mirar a Dios.

Con este ejercicio de mirar hacia atrás, quiero que entendamos por la senda que nos encaminamos. Cuando empezamos la nueva vida en Cristo Jesús, significa que nuestros caminos cambian, para dirigirnos por el camino nuevo que es Jesús mismo. Lo dice su Palabra:

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14:6)

¿Acaso será todo flores? Viviendo felices para siempre no es una buena frase para tomarla mientras transitamos este nuevo caminar con Jesús. Veamos un poco hacia las plantas con espinas, como los cactus. Por supuesto que ellos tienen sus flores, pero se caracterizan más por sus espinas.

Ahora pensemos este camino así: nosotros vamos a errar, cometer pecados, también habrá problemas que no buscamos pero que llegan, crisis espirituales, etc., estas espinas pueden ser muy dolorosas para nosotros. ¡Qué bueno tener a un Dios que escucha oraciones! presentémosle estas luchas, pidamos perdón por el pecado, pidamos ayuda para resolver esos problemas o crisis que nos hacen tambalear del camino.

Creo que si ponemos la mirada en las espinas (entendiéndolas como los problemas o pecado) vamos a corrernos del verdadero camino. Miremos hacia la flor, hacia Jesús mismo. De esta manera nos podremos mantener firmes en el camino que él nos llamó a transitar. Ese camino que nos lleva a Dios Padre, para glorificarlo por la eternidad. Bendiciones.

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